sábado, 16 de julio de 2011

UNA TRISTE HISTORIA: CUANDO EL LAGO DE MARACAIBO ARDIÓ EN LLAMAS...

Entrada la noche del 13 de enero de 1939, se registra la más espantosa tragedia que contempla la historia del Zulia, uno de los estados petroleros de Venezuela que ha ofrecido enormes riquezas al país. El núcleo de palafitos que integró la original población de Lagunillas de Agua, fue destruido por un devastador incendio que se originó en el Bar Caracas, propiedad de una prostituta llamada Alicia Mendoza "la caraqueña".

Cuenta la historia que el aterrador incendio se inició cuando la mujer encendía una lampara a combustión de gas para alumbrar el negocio y al hacerlo el fuego abrazó las manos de la mujer, quien herida lanzó el artefacto a las aguas del lago que estaban cargadas de petróleo como producto de un derrame ocurrido días antes.

La confusión fue total, hombres, mujeres, niños y ancianos se movían, invadidos por la desesperación, el miedo y la terrible angustia, por encima de los chirriantes maderos de la planchada. Trabajadores de la Gulf Oil de guardia a esa hora, arrimaron una gabarra, a manera de puente, entre el encendido poblado y el muelle de embarque de la empresa, para crear una vía que permitió el escape a decenas de los pobladores amenazados.
El siniestro dejó un número indeterminado de victimas y el doloroso y triste trabajo de recoger los cuerpos calcinados y los muertos por asfixia o triturados y hasta posiblemente fallecidos por causa del terror que enfrentaron.

Sobre el por qué hubo una tragedia así, se tejieron conjeturas: todos los pobladores de Lagunillas de Agua, recordaban con mucho temor los regaños y amenazas de un "castigo celestial" que formuló un religioso doctrinario, durante el desborde casi profano, de los feligreses en una marcha de San Benito, años atrás.
Otra versión del incendio habla de la maldición de un sacerdote, quien ante tanto relajo luchó por adecentar las costumbres corrompidas de Lagunillas. Usando la violencia el párroco fue obligado a salir de la población, tuvo que rendirse ante la fuerza de quienes lo echaban y con la sotana destrozada por manos profanas lanzó una condenación: ¡por el fuego falleceréis, incrédulos!
Murieron centenares de personas, principalmente niños y mujeres. El comentario popular difundió que en el incendio del 13 de enero de 1939 hubo más de 3000 personas muertas, aunque las autoridades nunca dieron las cifras definitivas.





Saludos.
Pallas.









  








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