El acontecimiento surge como conmemoración a todos los niños menores de dos años que fueron asesinados en Belén por órdenes del Rey Herodes al enterarse de que había nacido el Mesías, quien lo sustituiría.
La fecha es celebrada en su mayoría por españoles y latinoamericanos, y las bromas tienen su origen en el engaño que sufrió aquel malvado hombre cuando envió a los Reyes Magos a Belén para que averiguaran lo que pudieran sobre el recién nacido y regresaran con él para contarle todo.
Los 3 Reyes llegaron al lugar, adoraron al niño y le entregaron los regalos: oro, incienso y mirra. Posteriormente fueron advertidos en sueños de no regresar con el despiadado jerarca, por lo que tomaron otro camino.
El hecho lo enfureció tanto, que al sentirse engañado decidió ordenar la matanza de los menores.

