Cuando conocemos a una persona, siempre nos dejamos llevar por los rasgos superficiales sin darnos cuenta que lo que realmente hace fea o bella a un semejante es su manera de ser y no su manera de verse.
De nada sirve que luzcas espectacular si eres un ser humano irritable y déspota. Además la belleza externa se va desgastando con los años, mientras que la belleza interna, con el paso del tiempo, aumenta.
Ya lo sabes...
No dejes que el físico empañe
la claridad de tu corazón.
Saludos.
Pallas de Venezuela.



