El Emperador Romano Tiberio llegó al cargo de César con más de 55 años, una edad en la que la mayoría de ciudadanos del Imperio ya habían muerto.
A esto debemos sumar la acusación de practicar actos lujuriosos, obscenos y tiránicos a la avanzadisima edad de 70 años.
Por todo ello, el juicio que la historia ha hecho de Tiberio, le ha condenado a ser visto como un viejo verde despótico y con manía persecutoria.
Por desgracia se trataba del hombre más poderoso de su tiempo y sus decisiones afectaban a millones de personas.
Su padre sufrió el destierro y su madre tuvo que plegarse a los deseos de César Augusto y casarse en segundas nupcias con él.
Por ello Tiberio creció como hijo adoptivo, resentido con su nueva figura paterna.
Livia, su madre, realizó todo cuanto estuvo en su mano para que su hijo mayor; Tiberio, llegara a gobernar el Imperio, llegando incluso a envenenar a todos cuantos se interponían en su objetivo.
Cuando muere César Augusto, asume el poder Tiberio a la avanzada edad de 56 años.
Gobernó de manera continuista y su mandato empezó con unos años de estabilidad que auguraban un largo periodo de prosperidad, pero según cumplía años, Tiberio adquiría los vicios de la vejez.
Se volvió desconfiado y huraño, confiando tan solo en unos cuantos elegidos, entre los que destacó sobre todo Sejano, jefe de la guardia pretoriana del emperador.
Sejano se convirtió en su máximo consejero, haciéndole creer que estaba rodeado de conspiraciones para acabar con su vida, logrando alejarlo de Roma y enviarlo “por su seguridad y divertimento” a una lujosa villa en la isla de Capri.
Con Tiberio lejos, Sejano se dedicó a su lucro personal, eliminando cualquier síntoma de oposición.
Se hizo tan impopular y su corrupción llegó tan alto y tan lejos que sus ecos llegaron a oídos del propio Tiberio, quien encolerizado, ordenó su detención y su posterior ejecución.
Pero ya era tarde, Tiberio no era un estadista, era un vejestorio amargado, lleno de miedos, odios y que solo quería disfrutar de los placeres de la poca vida que le quedaba.
Así comienza la leyenda negra de su vida, en sus últimos años de retiro en Capri, donde se dice que organizaba todo tipo de orgías y actos censurables.
Tiberio finalmente murió en su bellísima isla, posiblemente asesinado de forma sutil por algún miembro de su guardia de confianza, tenía la más que respetable edad de 79 años.
|