No desperdiciemos el momento de predicar con nuestro ejemplo y educar a los demás, cuando demos un donativo al necesitado expliquemos a los niños por qué lo hacemos, así lograremos que ellos sean más sensibles ante el sufrimiento ajeno.
Tú y yo somos afortunados de tener lo que tenemos.
Agradezcamos a Dios por las cosas buenas y malas que nos suceden y pidamos en nuestras oraciones para que cada una de estas personas viva con dignidad.







