Powered By Blogger
Mostrando entradas con la etiqueta instructor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta instructor. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de febrero de 2017

TENEMOS LA OPCIÓN DE AMARGARNOS O SER FELICES

Asdrúbal, era un profesor comprometido y estricto, conocido por sus alumnos como un hombre justo. 
Al terminar la clase, ese día de verano, mientras organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acercó uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo: 
"Maestro, lo que me alegra de haber culminado el año escolar es que no tendré que escuchar más sus tonterías y jamás volveré a verle esa cara de idiota" 
El educador miró al alumno por un instante y en forma muy tranquila le preguntó: 
¿Cuándo alguien te ofrece algo que no quieres, lo recibes?

"Por supuesto que no" Contestó en tono despectivo. 
"Bueno, prosiguió el catedrático, cuando alguien intenta ofenderme o me dice algo desagradable, me está ofreciendo un regalo envuelto en  rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar" 
"No entiendo a que se refiere" 
"Muy sencillo, replicó el instructor, tú me estás ofreciendo rabia, odio, resentimiento y rencor. Si yo me siento ofendido o me pongo furioso, estaré aceptando tu regalo, y prefiero obsequiarme mi propia serenidad, concluyó el pedagogo en tono gentil, tu ira pasará, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me interesa, yo no puedo controlar lo que tu llevas en tu corazón pero de mí depende lo que yo cargo en el mío"
                                        Reflexión 

escoges las emociones o sentimientos que deseas colocar en tu interior, porque es tan grande la libertad que nos da la vida que hasta tenemos la opción de amargarnos o ser felices.










miércoles, 30 de noviembre de 2016

EL AMOR: NUESTRA MAYOR ARMA DE DEFENSA

Un instructor enseñaba a un grupo de jóvenes que deseaban emprender su camino espiritual. 
En uno de los ejercicios el maestro les pidió a los alumnos que se protegieran para no ser atacados espiritualmente o, dicho en otras palabras, que protegieran su campo energético. 
Frente a ello, cada uno de los discípulos tomó su protección espiritual preferida. 
Al terminar el ejercicio, el mentor pudo entrar en el campo energético de todos, excepto en uno, al cual le preguntó que había hecho para no ser atacado. 
El alumno contestó humildemente: 
"Maestro, conociendo su poder y mis pocas herramientas, lo único que hice fue mandar amor incondicional"