Una mujer con un niño en los brazos, pasando delante de una caverna escuchó una voz misteriosa que salía de adentro y decía:
"Entra y toma todo lo que desees, pero no te olvides de lo principal, cuando salgas la puerta se cerrará para siempre, por lo tanto aprovecha la oportunidad"
La mujer entró y fascinada por el oro, puso al bebé en el piso para poder juntar todo lo que podía.
La voz misteriosa habló nuevamente:
"Tienes sólo cuatro minutos..."
Agotado el tiempo, la mujer cargada de piedras preciosas, corrió y la puerta se cerró, al instante recordó que su pequeño había quedado adentro.
Reflexión
La fortuna y los placeres, nos fascinan tanto que lo principal lo dejamos de lado.
A la mujer de este relato, la riqueza le duró poco y la desesperación toda la vida.
