Estas...
Saludos desde Venezuela.
El tiempo puede sanar las heridas, pero las cicatrices siempre nos recordarán el pasado.
Saludos.
Pallas de Venezuela.
En un día caluroso de verano en el sur de Florida, un niño decidió ir a jugar en la laguna que estaba detrás de su casa.
Salió corriendo por la puerta trasera, se metió al agua y chapoteaba feliz.
Su madre desde la casa lo miraba por la ventana, y vio con horror lo que sucedía, enseguida corrió hacia su hijo gritándole lo más fuerte que podía.
El pequeño se alarmó y miró a su mamá, pero fue demasiado tarde. La mujer lo agarró por los brazos justo cuando el animal mordía sus piernas. El cocodrilo era más fuerte, pero la madre mucho más apasionada y su amor no la abandonó nunca.
Un hombre que escuchó los gritos, corrió hacia el lugar y con una pistola mató a la feroz bestia.
El niño sobrevivió y, aunque sus extremidades sufrieron bastante, pudo volver a caminar.
Con el pasar del tiempo, un amigo le dijo:
"puedes enseñarme las cicatrices de tus piernas"
y él contestó:
"las que debes ver son estas".
Eran las marcas de las uñas de su abnegada madre que lo habían presionado con fuerza.
"Las tengo porque mamá no me soltó y me salvó la vida"
Nosotros también tenemos cicatrices pero lo importante es que Dios nos sostiene con fuerza y no nos deja caer.
Saludos desde Venezuela.