Así como humedeces tu piel para que no se reseque...
hidrata tu alma a diario con la oración, para evitar:
*Preocupaciones.
*Desesperanza.
*Resentimiento.
*Inseguridad.
*Insomnio y
*Soledad.
Estas son señales de advertencia, síntomas de una sequedad en lo más profundo del ser.
Cuando sientas esto empieza por hacerle caso a tu sed. No dejes que tu corazón se vuelva una uva pasa, por tu bien y el de aquellos que necesitan tu amor, obedece a tu sequía y deshidratación.
Busca a Jesús.
Saludos desde Venezuela.
