Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizás no he de olvidarte,
pero te digo adiós.
No sé si me quisiste.
No sé si te quería.
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste, apasionado y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho,
no sé si te amé poco;
pero si sé que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa grabada en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiece a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós, y acaso, con esta despedida, mi más hermoso sueño muere dentro de mi.
Pero te digo adiós, para toda la vida, aunque toda la vida siga pensando en ti.

