Abusar de la comida en estas fechas no es la "única piedra" que nuestra salud se encuentra en el camino, y es que, cenas como la de Nochebuena, la de Fin de Año o la de Noche de Reyes fomentan el consumo excesivo de alcohol.
Se empieza cenando con vino y se continúa con los brindis de champan, sidra, whisky, entre otros. Esta ingesta tan poco habitual tiene efectos perniciosos a corto y largo plazo, sobre todo para el hígado y el páncreas.
Por todo ello, es importante controlar, de un modo responsable, la cantidad de bebidas alcohólicas que tomamos e igualmente, la que toman los familiares y amigos que nos rodean, sobre todo si alguno tiene que manejar de vuelta a su casa. No hay que olvidar que se puede disfrutar de las fiestas sin que para ello sea necesario llegar a la borrachera.
Saludos desde Venezuela
