En ocasiones, hablamos mal de los demás sin detenernos a pensar, que esa persona puede esconder una profunda tristeza en su alma.
Por eso...
No juzgues, no critiques, ni opines, si no tienes la certeza de lo que estás afirmando.
En ocasiones, hablamos mal de los demás sin detenernos a pensar, que esa persona puede esconder una profunda tristeza en su alma.
Por eso...
No juzgues, no critiques, ni opines, si no tienes la certeza de lo que estás afirmando.
No juzgues por la cosecha que recoges, sino por las semillas que plantas.
Recuerda...
Es mejor no hacer juicios precipitados, así seremos más justos.
Que tire la primera piedra.
Todos, por muy pequeño o insignificante que sea, tenemos algo que ocultar y por nada del mundo, queremos que se descubra. Motivo suficiente para no criticar ni juzgar a los demás.
Recordemos las palabras de Jesucristo cuando dijo:
"Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.
Es preferible estar callados a pecar por indiscretos. Vive y deja vivir.
Escucha sin juzgar, habla sin ofender y observa, sin mirar por encima del hombro.
Estas tres virtudes te harán una persona digna de confianza.
Juzgar a nuestros semejantes es fácil,
ponernos en el lugar de ellos,
es lo difícil.
"Cuando mires a tus compañeros, procura mirarte a ti mismo, dijo el maestro al discípulo y siempre que estés juzgando a tu hermano ten conciencia de que eres tú quien está en el tribunal".
Cuida tus palabras y no ofendas la dignidad de una persona mediante acusaciones injustas.
Dice el refrán:
"El que escupe para arriba la saliva le cae en la cara"
Saludos desde Venezuela.
Cuando sientas deseos de juzgar a alguien, corre en busca de un espejo, mírate en él y mentaliza que al igual que los demás tú también tienes rabo de paja y te puedes quemar sin querer.
Es preferible, escuchar, mirar y callar.
Saludos desde Venezuela.
Es bueno reconocer que el liderazgo no depende del dinero o de la posición social, es algo más profundo, no pierdas el tiempo juzgando a otros, reconoce tus fallas para que puedas avanzar.
Saludos.
Pallas de Venezuela.
Ante los ojos del Señor todos somos iguales, dejemos que sea Él quien se encargue de juzgar el comportamiento individual de cada uno de sus hijos.
Nuestro Padre Celestial es el único que tiene ese derecho, por lo tanto es mejor no enjuiciar ni sentenciar a ninguno de nuestros semejantes.
Bien claro lo dice el Santo Evangelio:
"El que esté libre de pecados, que tire la primera piedra"
Saludos.
Pallas de Venezuela.