Atila fue el último y más importante rey de la tribu de los hunos, un caudillo cuya ambición ilimitada le llevó a gobernar el mayor imperio del mundo conocido entre los años 434 y 453.
Desde Europa Central hasta el mar Negro y desde el Danubio hasta el mar Báltico; el brazo de Atila fue muy alargado hasta su muerte.
Atila compartió mandato durante casi dos lustros con su hermano Bleda, pero terminó matándolo para actuar en solitario.
Fue aquel tan sólo un ejemplo de la agresividad desmedida que hizo famoso al bravo guerrero, hasta tal punto que durante mucho tiempo se dijo que bajo los cascos de su caballo nunca más crecía la hierba.
En su reinado, Atila convirtió en enemigo prioritario al Imperio Romano, contra el que cargó con hostilidad, invadió dos veces los Balcanes, estuvo a punto de tomar la ciudad de Roma y llegó a sitiar a Constantinopla.Hay decenas y decenas de anécdotas sobre Atila en los libros de historia, y un hecho es incuestionable: el temido Atila, no murió en el campo de batalla sino en el lecho conyugal, haciendo el amor con su esposa número 453 en la noche de bodas.
Fue tan sanguinario y cruel que lo llamaban, el Azote de Dios.
