No te compliques, disfruta la vida.
No te lamentes, inténtalo de nuevo
No te enfades, sonríe y agradece a Dios por todo lo que tienes.
Recuerda a cada instante que la vida, es el regalo más preciado que podemos tener y hoy, mientras muchos dan su último aliento de vida, tu y yo, seguimos vivos.
Entonces, ¿qué ganamos con gruñir y protestar...?
