Un doctor decía:
"Muchos de mis pacientes no tienen ningún mal físico. El único mal que los acompaña son sus pensamientos de tristeza y desaliento. Por eso los curo a base de buenas reflexiones. Les hago buscar en la Biblia algunos proverbios en los cuales se demuestra que Dios se preocupa por ellos, que el Señor desea que sean felices y que está dispuesto a ayudarlos en todo momento y en cualquier circunstancia, les digo que si siguen esta receta al pie de la letra adquirirán una mente llena de paz, con lo cual lograrán producir salud y bienestar".
Me parece la mejor prescripción del mundo.
La dejo a disposición de cada uno de ustedes.


