Cuando Luciano Pavarotti era un niño, su abuela lo ponía con frecuencia en su regazo y le decía:
"Serás grande, ya lo verás"
Sin embargo, los sueños de la señora eran ver convertido a su nieto en un gran banquero.
En vez de ello Pavarotti fue maestro. Enseñó por un tiempo en un colegio primario, cantando algunas veces en ocasiones especiales. Su padre fue quien lo motivó a desarrollar su voz, reprendiéndolo cada vez que cantaba por debajo de su potencial.
A los 22 años dejó de enseñar para vender seguros. Continuó buscando algo estable en donde pudiese apoyarse financieramente, en caso de no tener éxito en el mundo de la música. El negocio de los seguros le permitió tomarse tiempo para sus lecciones de canto y el resto es historia.
La estrella de la ópera dijo en una entrevista:
"Estudiar canto fue el momento del cambio en mi vida. Es un error creer que estamos en el camino seguro. Mi maestro me preparó, pero ninguno me dijo que iba a ser famoso. Sólo mi abuela lo hizo"
Se necesita valor para dejar un puesto que se considera seguro y comenzar en una nueva dirección. Pero si no te atreves a arriesgarte, nunca te darás cuenta de tu potencial ni sabrás lo que Dios quiso que tú fueras.
André Gide, Premio Nobel de Literatura en 1947 dijo...
"Nadie puede descubrir nuevos océanos antes de tener la valentía de perder de vista la orilla"
Saludos desde Venezuela.

