Para analizarlo, debemos remontarnos a la antigua Grecia y explicar la manera en que los ciudadanos llegaban a ocupar cargos públicos.
Estos se otorgaban confiando en el azar, mediante el sistema de extracción de sortes (bolas o pedacitos de madera marcados), que por otra parte, dieron origen a la palabra "sorteo".
Las bolas blancas simbolizaban la suerte venturosa y las negras, la fatalidad adversa.
Esta interpretación mágica se ha mantenido a través del tiempo y de él proviene la expresión "vérselas negras", con el que, en el lenguaje coloquial se señala el infortunio de alguien en cualquier cosa determinada por el azar.

