Popularmente se les conoce como "lazarillos" y algunas veces los vemos ejerciendo su trabajo en el transporte público o ante un paso de peatones.
Estos perros adquieren, gracias a un esmerado adiestramiento, el papel de: ojos del que no puede ver.
En su entrenamiento participan especialistas que no sólo les adiestran para su posterior asignación a una persona ciega, sino que también les transmiten valores como el cariño, la comprensión y la ternura. La relación afectiva que se genera entre ambos es muy gratificante.
Por algo dicen que el perro es el mejor amigo del hombre.
Saludos.
Pallas de Venezuela.

