Nuestro corazón nos dice que el cielo es azul porque no es otra cosa que el inmenso manto del Todopoderoso que se extiende sobre nosotros para darnos protección y abrigo.
Por eso, cada día, al contemplar la belleza de esa gran túnica que nos cubre, levantemos el corazón y demos las gracias a ese Padre de todos que en la inmensidad de su amor dio su vida para salvar al mundo, y sigue estando aquí, junto a sus hijos, extendiendo su capa protectora y recordándonos que nos ama con nuestras virtudes y defectos.
Ya lo sabes...
El cielo es azul para recordarnos que Dios siempre está a nuestro lado.


