Querida hija, el día que me veas vieja, te pido, tengas paciencia, pero ante todo trata de entenderme.
Si hablamos y repito lo mismo mil veces, no me interrumpas para decirme:
"eso ya me lo contaste", solamente escúchame.
Cuando no me quiera bañar, no me regañes.
Demuestra tolerancia si ocasionalmente pierdo la memoria y ten presente, que lo más importante para mi, es estar contigo.
Saludos desde Venezuela.

