Johann Kaspar Lavater, filósofo, poeta y teólogo suizo dijo:
"Si quieres ser sabio, aprende a interrogar razonablemente, a escuchar con atención, a responder serenamente y a callar cuando no tengas nada que decir"
Johann Kaspar Lavater, filósofo, poeta y teólogo suizo dijo:
"Si quieres ser sabio, aprende a interrogar razonablemente, a escuchar con atención, a responder serenamente y a callar cuando no tengas nada que decir"
De: Pablo Antonio Cuadra, artista polifacético nacido en Managua, Nicaragua, en 1912 y fallecido en la misma ciudad en el año 2002.
Preguntó la muchacha al forastero:
¿Por qué no pasas? en mi hogar está encendido el fuego.
Contestó el peregrino:
Soy poeta, solo deseo conocer la noche.
Ella, entonces, echó cenizas sobre el fuego y aproximó en la sombra su voz al forastero:
¡Tócame! dijo ¡Conocerás la noche!
Un poeta muy antiguo narra la historia de "Marinela, la buena". Era la mejor muchacha del pueblo, y se casó con un hombre extraordinariamente recto. Dios les regaló un hermoso hijo.
Todos los vecinos elogiaban las virtudes y bondades de estos esposos y la belleza de su niño. Pero de pronto permitió el Todopoderoso que al pequeñín le llegara una gravísima enfermedad. Los médicos decían que no tenía curación. Marinela se arrodilla junto a la cunita del niño agonizante y exclama llorando:
"No, Señor, Tú no puedes quitarme este hijito, porque nosotros hemos cumplido siempre tu santa voluntad. Jamás nos hemos avergonzado de ser amigos tuyos. Hemos ayudado a los infortunados, enseñado a los ignorantes y si permanecemos aún muy pobres es porque todo lo que ganamos lo repartimos entre los que carecen de lo necesario para vivir. Y Tú sabes cuánto te rezamos y con qué fe te imploramos".
Al terminar de implorar Marinela se quedó dormida.
Y en su sueño logró ver el futuro.
Contempló que al cabo de 40 años, ellos; los dos esposos ya ancianos, veían reunirse a todos los vecinos que iban a linchar a un criminal. Al fijarse bien notó que era nada nada más y nada menos que su propio hijo que por la amistad con malas compañías había tomado el camino del crimen. La angustiada madre exclamó entonces llena de emoción:
"Oh Dios, si mi hijo al ser mayor no ha de ser un buen cristiano y un buen ciudadano, acepto desde ahora que te lo lleves a la eternidad, ahora que todavía es un angelito inocente".
Al decir estas palabras despertó.
En ese momento expiraba su hijo y pasaba a la eternidad. Ella en vez de maldecir o desesperarse, aceptó calmadamente la voluntad del Señor.
Recuerda...
Todo resulta beneficioso para aquellos que aman al Creador y aunque nos duela en el alma... Él tiene razón en todas sus determinaciones.
Saludos desde Venezuela
Un gran hombre, un gran músico, un gran poeta y un gran pensador, el que dijo:
"Fui analfabeto hasta los 14 años, por eso cuando me dicen "no puedo", yo les digo "no jodas"..."
Saludos desde Venezuela.