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domingo, 27 de agosto de 2017

SI QUIERES SER SABIO


Escucha el consejo y acepta la corrección, para que seas prudente y juicioso el resto de tus días.









miércoles, 29 de agosto de 2012

PUEDE SER

Guardar silencio puede ser una muestra de sabiduría, pero también un signo de temor y complicidad.
Aprende a meditar y se prudente sólo cuando sea necesario. 










miércoles, 21 de septiembre de 2011

EL MIEDO COMPARTIDO

Hay personas que se la pasan presagiando desgracias para el porvenir, y así convierten su vida y la de sus vecinos en un verdadero mar de amarguras.
Emerson, el famoso filósofo, dijo:

"El mejor modo de prepararse para enfrentar los problemas del futuro, es dedicarse a cumplir bien los deberes del presente".
No andemos comunicando nuestro temor a los demás porque se contagian de ese mismo recelo y sobresalto.
Cuando te sientas así, conversa con un amigo sincero y prudente, porque el miedo compartido pierde mucho de su poder.
La experiencia, me lo ha demostrado. 




Saludos.
Pallas de Venezuela.







viernes, 1 de julio de 2011

UNO DECIDE SER PRUDENTE O IMPRUDENTE...

Ninguna otra virtud fue más recomendada por los sabios del Antiguo Testamento que la prudencia.
Ellos decían que ser prudentes era el camino más seguro para obtener la felicidad y lograr éxitos en la vida. Y en la Biblia hasta llegó a escribirse todo un libro, el de los Proverbios, para enseñar a las personas a conseguir la prudencia.
Algunas diferencias entre el prudente e imprudente:
El prudente manifiesta moderación en todo lo que hace dice y piensa. 
El imprudente habla más de lo debido, obra sin pedir consejo y deja anidar en su mente muchos pensamientos dañinos; come y bebe en exceso, roba al sueño muchas horas, con lo cual debilita su salud física y mental. 
El prudente procura permanecer estable en lo que se ha propuesto hacer. Sabe que sólo logrará triunfar cuando haya recorrido muchas veces unos mismos caminos y que ningún triunfo se improvisa, sino que todos son frutos de largo ejercitarse y trabajar.

El imprudente es inestable. Cree que los éxitos van a venir por golpes de suerte o cambios instantáneos. Por eso no le concede importancia a la obtención de experiencia y práctica en su trabajo, aguardando que el triunfo esté por ahí escondido detrás de la esquina. Y como no lo está, no le llegará.
El prudente piensa muy bien las decisiones que va a tomar y una vez tomada persevera en su ejecución, aunque lo rodeen las dificultades.
El imprudente no medita antes de tomar sus decisiones y después cambia fácilmente de parecer dejando sin terminar muchas obras ya empezadas. Y como el éxito depende de la perseverancia, se queda sin conseguirlo.
El prudente ve venir el peligro y trata de evitarlo.

El imprudente se expone al peligro, y en el perece.
Cada quien decide ser prudente o imprudente, en lo que a mí respecta hace muchos años me incliné por la primera opción.
Y tú... ¿en que grupo estás?

Saludos.
Pallas.