La muerte en el año 2006 del "Cazador de Cocodrilos", Steve Irwin, consolidó la reputación de estos primos del tiburón.
Su método de defensa consiste en un aguijón venenoso ubicado en su cola, la cual tiene forma de lanza filosa y aserrada; cuando se siente amenazada ésta se endurece.
De acuerdo a estudios realizados por el Laboratorio Marino Mote, el veneno de estas criaturas es una toxina que causa gran dolor, llegando a alterar de inmediato la frecuencia cardíaca y la respiración.
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