El divorcio y separación son en si experiencias traumáticas, con ellos se van los sueños, las ilusiones y toda una vida planeada. Del amor se puede ir al odio, de la ilusión se pasa a la desesperanza, la pareja que un día fue el ser perfecto, ahora es un ser que atormenta y que se aborrece, pero que al existir hijos de por medio, irremediablemente, se debe tratar con ella por el resto de la vida.
Generalmente los niños son los más indefensos en este escenario, porque para ellos, los padres representan seres impecables y maravillosos, sin errores, por eso, aceptar el divorcio representa problemas emocionales que se manifiestan aún más cuando la ruptura se produce en su niñez.
El diálogo y la comprensión son indispensables, de este modo las secuelas emocionales serán menores.
La superación del divorcio es posible, la ayuda de un terapeuta es importante, también lo es, escuchar a personas que ya pasaron por la misma situación.
El trabajo, el realizar una actividad que sea placentera, es sin duda una forma de estar ocupado y no dar cabida a sentimientos negativos.
No existe solución fácil, pero con empeño, dedicación y paciencia se puede lograr.

