Para Dios, todos somos iguales, por lo que no somos nada ni nadie para juzgar a otros. Aceptemos a cada quien tal y como es, así como Él nos acepta con todas nuestras imperfecciones.
Pallas de Venezuela.
Para Dios, todos somos iguales, por lo que no somos nada ni nadie para juzgar a otros. Aceptemos a cada quien tal y como es, así como Él nos acepta con todas nuestras imperfecciones.
Pallas de Venezuela.