Un perro y un gallo, se pusieron de acuerdo para abandonar el lugar en el que vivían y viajar por todos los rincones del mundo. Cansados de caminar llegaron a un gran árbol, en el cual el gallo se encaramó a lo más alto para dormir tranquilo y el perro se quedó recostado al tronco.
Tal y como todos los gallos hacen nada más ver un pequeño rayo de sol, se puso a cantar enérgicamente para anunciar la llegada de un nuevo día.
Escuchó tan melodioso cántico una zorra envejecida y en un abrir y cerrar de ojos se plantó a los mismos pies del árbol, gritando desde abajo que deseaba ver más de cerca, al intérprete de tan encantadora melodía.
El gallo contestó que antes de bajar, hiciera el favor de despertar al portero, pero antes que la zorra pudiera decir nada, el robusto perro se lanzó sobre ella dejándole nada más que el rabo.
Moraleja:
Si vencer a un enemigo poderoso no puedes, busca a alguien más fuerte que quiera ayudarte.






