Una mujer lucía un brazalete de cristal en su muñeca. Tenía esposo, al que amaba entrañablemente.
Un día el hombre murió y la dama decidió despojarse de su brazalete de cristal y ponérselo de oro. Todos sus amigos y allegados se asombraron y le preguntaron porque hacía eso justo en tan lamentable momento.
Y la mujer repuso:
"Antes el cuerpo de mi marido era tan frágil como el brazalete de cristal, pero ahora él es fuerte como esta pulsera de oro"
Reflexión...
Disfruta en vida lo que tienes, porque después de muerto el regocijo y el gozo lo aprovecha otro.
Así de sencillo.
Saludos.
Pallas.
