La soledad y la tristeza.
Mis temores y limitaciones.
Los malos recuerdos y lo que no pudo ser.
Mi egoísmo y falta de generosidad.
La manipulación y el engaño.
El rencor y la falta de perdón.
El fracaso y la derrota.
Mi apatía y desidia.
La envidia, la codicia y el chisme.
Y lo más importante...
A todo aquello que me aparta de ti, Señor.
