Dios creó al hombre y le dio el poder de soñar. Díjole:
"Por cada ilusión que persigas yo te recompensaré dándote otras más embriagantes todavía. Si las narras o las lamentas te llamarán poeta; y si te matan de pena yo te acogeré en mi regazo"
Felices los que lloran porque serán consolados.
Saludos desde Venezuela

