La hormiga trabaja a brazo partido todo el verano bajo un calor aplastante.
Construye su casa y se aprovisiona de víveres para el invierno.
La cigarra piensa que la hormiga es tonta y se pasa el verano riendo, bailando y jugando.
Cuando llega el invierno, la hormiga se refugia en su casita donde tiene todo lo que hace falta hasta la primavera.
La cigarra, tiritando, sin comida y sin cobijo, muere de frío.
Moraleja:
"Más vale prevenir que lamentar"
Saludos desde Venezuela
