Si estás al borde del precipicio,
confía en Dios plenamente y déjate llevar,
solo una de dos cosas puede suceder,
o Él te sostiene cuando caes,
o te enseña a volar.
Si estás al borde del precipicio,
confía en Dios plenamente y déjate llevar,
solo una de dos cosas puede suceder,
o Él te sostiene cuando caes,
o te enseña a volar.
El amor es parecido a una bellísima flor,
pero hay que tener el coraje de ir a recogerla al borde de un precipicio si es que allí se encuentra.
Saludos desde Venezuela.