Cierta vez se corrió el rumor de que el diablo se retiraba de los negocios y vendía sus herramientas al mejor postor.
En la noche de la venta, estaban dispuestas en forma que llamaran la atención, y por cierto era un lote siniestro: odio, celos, envidia, malicia, engaño, mentira, egoísmo, deslealtad y unos cuantos más.
Pero un tanto apartado, estaba un instrumento inofensivo, muy gastado, como si hubiese sido usado muchísimas veces y cuyo precio, sin embargo, era el más alto de todos.
Alguien le preguntó al demonio cual era el nombre del utensilio y éste respondió: Desaliento.
¿Por qué su valor es tan alto?
"Porque ese me es más útil que cualquier otro, puede entrar en la conciencia de un ser humano, y una vez adentro, por medio del desaliento, hago lo que se me antoje con la persona. Está muy gastado porque lo uso a diario con todo el mundo y como nadie sabe que me pertenece, puedo abusar de él".
El precio de desaliento era tan, pero tan alto que aún sigue siendo propiedad del maligno.
Reflexión...
La postración y la tristeza son estados de ánimo contra los cuales es indispensable fortalecerse.
Mantente alerta y no caigas en sus garras, si tienes un tropezón o una caída no te entregues. Empieza de nuevo
Saludos desde Venezuela



