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domingo, 24 de agosto de 2014

EL DESALIENTO: REFLEXIÓN


Cierta vez se corrió el rumor de que el diablo se retiraba de los negocios y vendía sus herramientas al mejor postor.
En la noche de la venta, estaban dispuestas en forma que llamaran la atención, y por cierto era un lote siniestro: odio, celos, envidia, malicia, engaño, mentira, egoísmo, deslealtad y unos cuantos más. 
Pero un tanto apartado, estaba un instrumento inofensivo, muy gastado, como si hubiese sido usado muchísimas veces y cuyo precio, sin embargo, era el más alto de todos.
Alguien le preguntó al demonio cual era el nombre del utensilio y éste respondió: Desaliento. 
¿Por qué su valor es tan alto?
"Porque ese me es más útil que cualquier otro, puede entrar en la conciencia de un ser humano, y una vez adentro, por medio del desaliento, hago lo que se me antoje con la persona. Está muy gastado porque lo uso a diario con todo el mundo y como nadie sabe que me pertenece, puedo abusar de él". 
El precio de desaliento era tan, pero tan alto que aún sigue siendo propiedad del maligno.

Reflexión...
La postración y la tristeza son estados de ánimo contra los cuales es indispensable fortalecerse.
Mantente alerta y no caigas en sus garras, si tienes un tropezón o una caída no te entregues. Empieza de nuevo

Saludos desde Venezuela











jueves, 19 de junio de 2014

NO SOPORTO

El abuso,
la tiranía,
el engaño,
la lengua dañina,
la manipulación,
la falsa sonrisa,
al amigo desleal,
la adulación del que se cree dueño de la palabra,
la terquedad,
la dureza de corazón,
la intolerancia,
el irrespeto a los mayores,
la falta de generosidad y tantas otras condiciones que conviertan a un ser humano, en una persona déspota e insensible al sufrimiento ajeno.












jueves, 1 de noviembre de 2012

martes, 10 de enero de 2012

LOGRE ENTENDER

Que la mentira no es la que duele, sino el engaño, que no lastima lo que te dicen, sino como te lo dicen, no duele el golpe, sino quien te lo da, que las apariencias engañan y que siempre tratamos de mostrarnos exactamente como queremos que los demás nos vean y no como somos realmente. 
Pero gracias a Dios, logre entender que somos nosotros quienes elegimos entre la tristeza y la alegría, la salud y la enfermedad, el amor y el sufrimiento e igualmente decidimos finalmente que hacer con nuestro destino, porque somos responsables de todo lo que hacemos. 
Saludos.
Pallas de Venezuela.