"Cuando yo era pequeño, mi madre me decía: Si te haces soldado, llegarás a general, si te haces cura, llegarás a ser Papa. En cambio de todo eso, decidí ser pintor y me convertí en Picasso"
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"Cuando yo era pequeño, mi madre me decía: Si te haces soldado, llegarás a general, si te haces cura, llegarás a ser Papa. En cambio de todo eso, decidí ser pintor y me convertí en Picasso"
La envidia no es más que el recurso de los menos capaces; individuos que ante la imposibilidad de alcanzar sus objetivos, dejan al descubierto sus carencias e insatisfacciones personales, murmurando y renegando las ilusiones y las conquistas de los demás.
Hay comportamientos que requieren ser alabados y aplaudidos y no hacerlo, es igualmente una demostración de envidia.
Pablo Picasso aseveraba:
"Quien se guarda un elogio se queda con algo ajeno"
Y con gran acierto Khalil Gibran aseguraba:
"El silencio del envidioso está lleno de ruidos"
Celebrar los éxitos de terceras personas es propio de personalidades muy maduras y equilibradas. Es conocida la historia de dos amigos que se encuentran y le dice uno al otro:
"Juan, que alegría verte. Pensé que estabas muerto porque todo el mundo habla bien de ti"
Y parece mentira, pero lo que más fastidia y duele al envidioso es que lo ignoren porque no tendría argumentos con los que atacar a su presa.
Saludos.
Pallas de Venezuela.