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viernes, 27 de octubre de 2017

JEAN LE ROND D' ALEMBERT Y QUASIMODO

Dos orígenes paralelos!...
Jean Le Rond D' Alembert
Hoy quiero escribir para Jean Le Rond D' Alembert, cuya vida, al menos, en cuanto a su origen, luce paralela a la de aquel mítico personaje que adquiriera vida en la magistral pluma del recordado genio de la literatura universal VICTOR HUGO, a través de su clásico "El Jorobado de Nuestra Señora de París". Me refiero a Quasimodo. Escribiré algo sobre este particular personaje para que puedan entenderme, después me encargaré de Jean D' Alembert.

Quasimodo fue un hijo deforme, de padres gitanos, quienes al ver las peculiaridades físicas que hacían de él prácticamente un adefesio decidieron abandonarlo a los pocos días de nacido. Lo envolvieron en una sábana y se deshicieron de él abandonándolo a su suerte frente a las puertas de la Catedral de Notre Dame. Así las cosas, el niño, quien más tarde sería llamado Quasimodo, fue descubierto y recogido por el archidiácono de la catedral, quien le brindó una cierta protección y lo hizo crecer en Notre Dame, convirtiéndolo en campanero de ese santuario, función que ejerció durante años y le dejara tempranamente sordo. 

Los padres naturales de Quasimodo, dos bohemios gitanos, una vez consumado el abandono, se introdujeron secretamente en el interior de una humilde vivienda y robaron a una niña recién nacida y la convirtieron en su hija. Fue así como hicieron la sustitución del neonato deforme por una niña saludable, llenando de dolor a la madre de esta última. Esta niña, a quien se le conocerá con el nombre de Esmeralda, y Quasimodo, constituyen el nervio central de la magnifica obra de Victor Hugo, escrita, por cierto, en el año 1831, cuando el escritor recién se separaba de su esposa. 

La vida de Esmeralda y Quasimodo estuvo signada por la tragedia, el dolor y el infortunio. Ni siquiera ellos sabían que sus vidas estaban enlazadas desde su origen, tampoco sabían que el destino les llevaría por el mismo derrotero. Ambos mueren. Quasimodo sacrificando su vida en desesperado y vano intento por salvar la de ella. El triángulo trágico entre ellos, la Bella y La Bestia, y Frollo, el demoníaco archidiácono, cegado en salvaje pasión por la muchacha, quien recogiera a Quasimodo frente a la Catedral cuando fue abandonado por sus padres, resultó ser definitivamente trágico. No continuaré con este relato..., mejor leer la obra. 

Jean D' Alembert también fue un Quasimodo a su manera. No necesariamente por sus características físicas, más bien por las peculiaridades que rodearon su nacimiento. Jean, siendo un hijo natural, fue abandonado en el pórtico de Saint Jean le Rond, muy cerca de Notre Dame, de donde fue recogido y entregado a la mujer de un vidriero, quien le trató con afecto filial y le hizo su hijo. Más tarde cuando alcanzó fama como matemático, rechazó el acercamiento de su madre natural, prefiriendo ser conocido como el hijo de unos vidrieros. 

Jean..., nuestro amigo francés, resultó ser un hombre de mentalidad prolífica y brillante hasta el punto de haber sido un genio precoz. De acuerdo a Aurelio Baldor, el matemático cubano, archiconocido por los estudiantes de bachillerato, las investigaciones de D’ Alembert en el campo de las matemáticas, la física y la astronomía le llevaron a formar parte de la Academia de Ciencias con solo 25 años de edad. Aun hoy, existen principios de la física que relacionan la estática con la dinámica y un criterio de convergencia de series matemáticas que llevan su nombre. 

No obstante, su participación de mayor relevancia la alcanzó como filósofo. Organizó con Diderot la Enciclopedia. Redactó todos los artículos sobre matemática que aparecen en la referida Enciclopedia. Fue Secretario Perpetuo de la Academia Francesa y se le considera, junto a Rousseau, precursor de la Revolución Francesa. Fue un hombre de luces.



En L.V.X....
Albatros Diamantino.