Un estudio hecho por científicos de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, llegó a la conclusión de que las personas requerimos obtener caricias y abrazos desde el mismo momento en que nacemos, ya que el contacto físico juega un rol bastante fundamental en el desarrollo de las neuronas y para que no mueran, es necesario estimularlas a partir de que comenzamos a vivir.Reduce el estrés y la ansiedad
Los abrazos y el contacto físico en general, reducen la producción de la hormona cortisol, la cual favorece al estrés. Cuando esto se mitiga, incrementan las proporciones de serotonina y dopamina, las cuales dan sensación de bienestar y tranquilidad.Fortalece el sistema inmune
Al recibir o dar un abrazo, el sistema inmunológico se activa y comienza a producir los tan importantes glóbulos blancos, para brindar prevención de varias enfermedades y mejorar las defensas cuando nos sentimos débiles.
Mitiga la presión arterial
El sistema nervioso entra en acción, se libera la hormona oxitocina y se activan unos mecanorreceptores de la piel llamados Corpúsculos de Pacini, que se encargan de reducir la presión de las arterias.
Mejora el estado de ánimo
Cuando afrontas una situación difícil en tu vida y te sientes sumamente triste, recibir unos cuantos abrazos cálidos te subirá la serotonina. Gracias a esto, recuperas poco a poco el buen estado anímico.
Confianza y seguridad
Hacen que te sientas apoyado y bastante confiado. Además, genera una seguridad que fortalece la comunicación con personas cercanas como con un público en general. Recibir y dar abrazos momentos antes de comenzar una exposición, dar una charla o dictar una conferencia, hará que te desenvuelvas mucho mejor.
