¿ Será que a ellos también les gusta meditar...?
Saludos.
Pallas de Venezuela.
Cuenta la historia que un ateo, caminaba por la selva, sonriendo ante la belleza que había a su alrededor, cuando de pronto pensó: "Que milagros de la naturaleza han creado los poderes de la evolución"...
En ese momento, oyó un murmullo cerca del río. Fue a investigar y vio que un enorme oso pardo venía hacia él.
Comenzó a correr, pero por mucho que se esforzaba, el feroz animal lo estaba alcanzando. Trató de ir más rápido, pero tropezó y cayó al suelo.
Mientras trataba de levantarse, el oso saltó sobre su pecho, lo tenía atrapado y el hombre gritó: "Dios mio, ayúdame".
El tiempo se detuvo. El oso se paralizó. La selva estaba en silencio y hasta las aguas del río se tornaron transparentes y armoniosas.
Una luz blanca brilló sobre el sujeto y una voz resonó desde el cielo: "Has negado mi existencia durante todos estos años, has enseñado que Yo no existo y que todo es resultado de un accidente cósmico. ¿Esperas de verdad que te ayude en esta situación? Acaso a partir de ahora ¿Tengo que considerarte un creyente?
El incrédulo miró hacia la luz y dijo: "sería hipócrita de mi parte si de repente te pidiese que me tratases como a un cristiano, pero quizás podrías convertir al oso en un devoto".
La luz desapareció, el río comenzó a fluir nuevamente y los sonidos de la selva se reiniciaron. Entonces, el oso, unió sus dos patas delanteras, inclinó su cabeza y dijo: "Señor bendice los alimentos que voy a comer".
Reflexión:
No permitas que te domine tu orgullo, tu sabiduría humana, tu egoísmo, no pienses que lo sabes todo. No rechaces las oportunidades que ÉL te da.
Aprende a disfrutar de su gracia hasta el último segundo de tu vida.
Y ten cuidado... quizás en este mismo instante hay un gran oso pardo a tus espaldas.
Saludos desde Venezuela.