Con este gesto, se da testimonio de la importancia tan grande que tiene el servicio al prójimo.
En esta escena se nos revela que Dios es humilde y manifiesta su omnipotencia y su suprema libertad en la aparente debilidad.
El gesto de Jesús de lavarle los pies a sus discípulos contiene una catequesis bautismal y al mismo tiempo una enseñanza sobre la humildad, una ilustración eficaz del mandamiento del amor fraterno a la manera de Jesús: el amor que acepta morir para ser fecundo.
