Querido pasado,
deja de tocarme los hombros,
no miraré hacia atrás
no quiero regresar,
he decidido abrir mis alas,
volar y triunfar.
Querido pasado,
deja de tocarme los hombros,
no miraré hacia atrás
no quiero regresar,
he decidido abrir mis alas,
volar y triunfar.
Si estás al borde del precipicio,
confía en Dios plenamente y déjate llevar,
solo una de dos cosas puede suceder,
o Él te sostiene cuando caes,
o te enseña a volar.
Convéncete de que no hay adversidad mayor en la vida que darse por vencido.
Si logras dominar los miedos que te paralizan y te impiden volar, podrás alcanzar todo lo que deseas.
Pero ¡estás vivo!
Y eso es lo que realmente importa.
Extiende tus alas y vuela, enrumba tu vida sin temor, sin que el miedo te paralice.
Podrás sentirte lastimado, accidentado, fracturado, golpeado, pero no estás encerrado en una jaula, no estás atrapado por una imposición, no estás sujeto a nadie, eres libre y tienes el poder de decidir lo que te conviene.
Tus alas te pertenecen y toda la inmensidad para volar.
Es más razonable la esperanza de igualar a los pájaros en conocimiento, que parecerse a la naturaleza en la perfección de su maquinaria.
Pallas de Venezuela.
Nunca hagas con el amor lo que un niño hace con su globo, que lo suelta para verlo volar, y por jugar lo pierde y por perderlo llora.
Saludos.
Pallas de Venezuela.
Que nadie corte tus alas,
porque sólo tú,
decides...
lo alto que quieres volar.
Saludos.
Pallas de Venezuela.