Hay personas que saben que ciertas faltas las carcomen como un comején, y sin embargo las siguen cometiendo.
Si nuestro interior está carcomido, aunque aparentemos lo contrario, nos derrumbaremos.
Nos sucederá como a ciertas casas, muy hermosas por fuera, pero con las vigas carcomidas por las termitas y cuando uno menos lo espera se derrumban con gran estrépito.
Pero si nuestro interior está bien conservado, aunque en lo exterior no seamos tan brillantes, resistiremos fuertemente los momentos duros.
Recuerde que las culpas destrozan sus nervios, su hígado y su corazón. Y cuando la maldad domina en su vida, su cerebro empieza a debilitarse y a huir de las soluciones, inclusive, la voluntad se va debilitando y degenerando.
Saludos.
Pallas.



