Cuentan por ahí que un anciano decidió visitar a su único hijo para pasar con él y su familia los últimos días de su vida.
El hombre esperaba que su descendiente lo recibiera con los brazos abiertos, pero por el contrario éste comenzó a decirle que en su casa no tenía lugar ni espacio para darle posada.
Tras los ruegos del viejo finalmente su vástago acepto que se quedara en el cuarto de la servidumbre durante un corto tiempo. Inmediatamente llamó a su pequeño retoño de tan sólo ocho años de edad y le pidió que le trajera a su abuelo una vieja cobija.
Viendo que el niño tardaba demasiado, el padre subió para ver cual era el motivo de la tardanza, pero para su sorpresa lo encontró cortando la cobija en dos partes, el hombre enfurecido le preguntó:
¿Por qué estás cortando en dos partes la cobija?
A lo que el nieto del anciano respondió:
"para guardar la mitad de ella y dártela a ti cuando seas viejo y vayas a mi casa en busca de compañía, cariño y comprensión"
Ten cuidado porque...
"Con la vara que midas serás medido"
Saludos.
Pallas.




