Un hombre rico le entregó un cesto con basura a un pordiosero, éste sonrió y llegó a su humilde hogar con el canasto, lo vació, lo lavó, lo llenó de flores y se lo dio de regreso, el millonario se asombró y le preguntó:
¿Por qué me ha dado flores, si yo le di basura?
El mendigo dijo:
"Porque cada uno da lo que tiene en el corazón"
Saludos.
Pallas de Venezuela.

