Albert Einstein fue un científico espectacular, pero como marido dejaba mucho que desear.
Al casarse por primera vez, le hizo firmar un contrato a su esposa que más bien la convertía en una sirvienta, además, renunciaba a cualquier relación personal con él a menos que realmente fuera necesario.
Tras su divorcio, Einstein se casó con su prima, quien hasta entonces era su amante y a quien, asimismo, también engañó con varias otras mujeres, algo que se pudo comprobar a través de cartas en donde así se lo confesaba.
El eminente científico resulto ser todo un infiel.

