Dame Señor:
Un arcoiris para cada tormenta,
una sonrisa para cada lágrima,
para cada acto de amor tu bendición,
y en cada momento difícil tu fuerza espiritual.
Pido igualmente...
Tener un amigo fiel con quien compartir mis penas y me sepa orientar.
Dame Señor:
Un arcoiris para cada tormenta,
una sonrisa para cada lágrima,
para cada acto de amor tu bendición,
y en cada momento difícil tu fuerza espiritual.
Pido igualmente...
Tener un amigo fiel con quien compartir mis penas y me sepa orientar.
"Los hombres, deberían saber que del cerebro y nada más que del cerebro, vienen las alegrías, el placer, la risa, el odio, las penas, el dolor, el abatimiento y las lamentaciones"
El humor y la risa, son medicamentos que no se venden en la farmacia y son capaces de curar no solo las heridas del cuerpo sino también las del alma.
Al levantarte, tómate una dosis de este antídoto y en menos que cante el gallo, todas tus penas y quebrantos emocionales desaparecerán.
Saludos desde Venezuela.
"Dicen que las alegrías, cuando se comparten, se agrandan.
Y que en cambio, con las penas pasa al revés, se achican.
Tal vez lo que sucede, es que al compartir, lo que se dilata es el corazón.
Y un corazón dilatado está mejor capacitado para gozar de las alegrías y mejor defendido para que las penas no nos lastimen por dentro.
Saludos.
Pallas.