Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra se abre, pero muchas veces perdemos tanto tiempo mirando la que se cerró, que no vemos la que nuevamente se abre ante nuestros ojos.
En ocasiones no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero también es cierto que no sabemos lo que nos hemos estado perdiendo hasta que no lo encontramos.
Pallas de Venezuela.
Saludos.
