Si, desde hace mucho tiempo me divorcié...
de la amargura,
de la tristeza,
de la envidia,
del egoísmo,
de los rencores,
de las malas caras,
de pensar mal de los demás
y de las clasificaciones absurdas.
Me di cuenta, que eso envejece e impide sentir regocijo, por lo que podamos llegar a lograr.
Saludos desde Venezuela.
