Jamás recurras a la venganza, sólo siéntate y espera. Aquellos que te hieren suelen destruirse ellos mismos.
Saludos.
Pallas de Venezuela.
Jamás recurras a la venganza, sólo siéntate y espera. Aquellos que te hieren suelen destruirse ellos mismos.
Saludos.
Pallas de Venezuela.
Los pensamientos positivos rejuvenecen y nos inmunizan contra muchas enfermedades.
Todos nuestros órganos cumplirán a cabalidad sus deberes si evitamos maltratarlos con pensamientos de desconfianza, de miedo, de rabia, de odio y de venganza.
Es por tu bien...
Acostúmbrate a enviar ordenes positivas de salud a tus entrañas y fortalece tu cuerpo con alimentos sanos, para que tengas una vida larga y fructífera.
Saludos.
Pallas de Venezuela.
¿Para qué acabar con tu salud y tu paz por tratar de amargarle la vida a otro?
El Señor dijo:
"Mio es el castigo, y no cedo a otros el poder de tomar venganza"
Y el Salmo 74 lo dice bien claro:
"Hasta la última gota de la copa de la amargura tomarán los que se dedican a obrar el mal"
Cuando una persona egoísta trate de aprovecharse de ti, que te sirva esto de experiencia para tener más prudencia en el futuro, pero no trates de pagarle con la misma moneda y deja que el Padre Celestial haga justicia.
Saludos.
Pallas de Venezuela.
Los sentimientos de venganza agotan el cerebro, debilitan el sistema nervioso, desfiguran el rostro y probablemente acortan la existencia. Nuestros enemigos se sentirían felices si supieran todo lo que nosotros estamos perdiendo por estar pensando en planes de desquite y escarmiento.
Lleva la vida con calma y recuerda que la revancha enferma y nos envejece antes de tiempo.
Saludos.
Pallas de Venezuela.
Cuando las personas tienen rencor o piensan en situaciones de venganza, la presión arterial y el ritmo cardíaco incrementan casi el doble su actividad normal. Estos sentimientos producen estados insanos que con el tiempo, no sólo generan estrés sino que también pueden desencadenar en algún daño cardiovascular.
Sin embargo, no todo es tan nefasto y como es de esperar, al provocar las emociones opuestas, se revierte ese estado en el organismo y si se perdona, los ritmos vuelven a normalizarse.
Ya lo sabes...
No des cabida a las emociones negativas para que no enfermes tu corazón.
Es la ley del boomerang, toda acción produce su reacción.
Saludos.
Pallas de Venezuela.
"Nada se olvida más despacio que una ofensa; y nada, más rápido que un favor"
Cuando las personas tienen rencor o piensan en situaciones de venganza, tanto la presión arterial como el ritmo cardíaco incrementan casi el doble su actividad normal.
Estos pesares producen estados insanos y con el tiempo, no sólo generan estrés sino que también pueden desencadenar en algún daño cardiovascular.
Así que ya sabes, no cobijes sentimientos de ira porque dando cabida a estas emociones negativas estarás enfermando tu corazón.
Saludos desde Venezuela