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martes, 12 de julio de 2011

EL CIENTIFICO Y EL NIÑO: UN CUENTO PARA REFLEXIONAR

Un científico vivía preocupado por los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para resolverlos. Pasaba días enteros en su laboratorio, buscando respuestas a sus dudas.

Cierto día, su hijo de siete años invadió su oficina. El científico, nervioso por la interrupción,  arrancó, para entretenerlo, una hoja de una revista que tenía la imagen del mundo y la cortó en muchos pedazos con una tijera entregándosela al niño, diciéndole:
"Hijo, ayudame a arreglar el mundo, aquí está roto en mil pedazos, mira si me puedes ayudar a arreglarlo". 
En unos pocos minutos él oyó que su hijo gritaba: 
!Papá, lo hice! conseguí terminarlo todo, míralo aquí está.

Al principio el científico no daba crédito a las palabras del niño, pues era imposible que, a su edad, hubiera armado un mapa que nunca había visto, pero para su sorpresa todo estaba perfectamente armado y todas las piezas en su sitio.
Tú no conocías esa foto, hijo.
¿Cómo lo lograste?
"Bueno, en realidad no tenía un modelo para armarlo, pero cuando arrancaste la hoja de la revista, vi que al otro lado estaba la figura de un hombre, entonces le di vuelta a los recortes y empecé a arreglar a ese señor, que yo si sabía como era. Al terminar, volteé la hoja y había arreglado el mundo".

Reflexión... 
Muy hermosa la enseñanza que nos deja este cuento. Bien vale la pena reflexionar y elevar plegarias al Señor para que cesen las guerras y de una vez por todas aprendamos a respetarnos y querernos como hermanos.



Saludos.
Pallas.








  

domingo, 26 de junio de 2011

LA HONRADEZ: CUENTO

Hubo una vez un hombre bondadoso y rico que al cumplir muchos años pensó en dejar a cargo de sus cosas a algún joven inteligente y honesto.
Comentando un día su intención y los deseos que tenía de no equivocarse en la elección  un buen amigo le dio este consejo:

"La próxima vez que vendas algo, cuando des el dinero del cambio, entrega como por descuido monedas de más valor. Aquel que te las devuelva sabrás que es honrado"
El hombre rico agradeció mucho el consejo y pensando que era una buena idea y fácil de realizar, decidió ponerla en práctica.
No contaba con que uno de los presentes, un vecino que se hacía pasar por amigo pero en verdad le envidiaba enormemente, contrató los favores de un hechicero, a quien encargó encantar las monedas que poseía el anciano de modo que cualquiera que mirase aquellas monedas tocadas por él, viera en ella no una moneda corriente, sino aquello que mas quería en el mundo.
Confiaba el malvado en que nadie devolviera las monedas y el viejo se desesperase para que dejase a un sobrino suyo administrar todos sus negocios.
Todo resultó según lo planeado por el envidioso vecino. Nadie fue capaz de devolver las monedas que el anciano daba de más. Medio rendido en su intento por encontrar una persona honrada, su envidioso vecino aprovechó para enviar al sobrino advirtiéndole cuidadosamente para que devolviese las monedas, pero su avaricia fue más poderosa y se quedó con ellas.
El anciano, deprimido y enfermo, decidió llamar a sus sirvientes antes de morir y les regaló algunos bienes para que pudieran vivir libremente cuando él no estuviera.
Entre ellos se encontraba uno muy joven aún, al que entregó una de aquellas monedas por error. El muchacho, criado a la sombra de aquel justo y sabio señor a quien quería como un padre, vio en lugar de la moneda una poderosa medicina que curaría al anciano, pues aquello era lo que más quería en el mundo y entregó la moneda de nuevo diciendo:
"Toma, señor, esto es para ti; seguro te hará bien".
Efectivamente, aquella simple moneda actuó como el más milagroso de los bálsamos, pues el anciano salto de alegría al haber encontrado por fin a una persona honrada y le llenaba de gozo comprobar que siempre había estado en su propia casa.
Y así, el joven sirviente administro con gran justicia, generosidad y honradez todos los bienes del anciano, quien siguió acompañándolo y aconsejándolo por muchos años.


Saludos desde Venezuela.



  

domingo, 5 de junio de 2011

LA MANO: UN HERMOSO CUENTO QUE NOS INVITA A REFLEXIONAR


Una maestra, pidió a sus alumnos de primer grado que hiciesen un dibujo de alguna cosa con la cual estuviesen agradecidos.
Ella pensó que siendo la mayoría de los niños hijos de familias pobres no tendrían mucho que agradecer y lo más probable era que dibujaran platos con comida, algún juguete insignificante o algo así por el estilo.
Sin embargo, la maestra quedó sorprendida con el dibujo que hizo uno de los pequeños.
Era una mano, dibujada de forma sencilla e infantil.
Pero... ¿de quién era la mano?
Debe ser la mano de Dios, dijo un niño.
No, debe ser la mano de un granjero que está dando de comer a las gallinas, manifestó otro.
Cada niño opinó diferente.
La maestra intrigada se acercó a su alumno y le preguntó de quien era la mano.
...Es su mano profesora, murmuró él.
Entonces ella recordó que varias veces en el recreo le había tomado su mano para ayudarlo porque era un niño raquítico y desamparado.

Reflexión:
No por el hecho de ser pobres o carecer de bienes materiales se debe juzgar a las personas, lo verdaderamente valioso son los sentimientos que en determinado momento puedan ponerse de manifiesto.
Además, la gratitud es una virtud que se comienza a cosechar en el hogar y se profundiza a medida que vamos creciendo en la vida. 


Saludos.
Pallas.