domingo, 26 de junio de 2011

LA HONRADEZ: CUENTO

Hubo una vez un hombre bondadoso y rico que al cumplir muchos años pensó en dejar a cargo de sus cosas a algún joven inteligente y honesto.
Comentando un día su intención y los deseos que tenía de no equivocarse en la elección  un buen amigo le dio este consejo:

"La próxima vez que vendas algo, cuando des el dinero del cambio, entrega como por descuido monedas de más valor. Aquel que te las devuelva sabrás que es honrado"
El hombre rico agradeció mucho el consejo y pensando que era una buena idea y fácil de realizar, decidió ponerla en práctica.
No contaba con que uno de los presentes, un vecino que se hacía pasar por amigo pero en verdad le envidiaba enormemente, contrató los favores de un hechicero, a quien encargó encantar las monedas que poseía el anciano de modo que cualquiera que mirase aquellas monedas tocadas por él, viera en ella no una moneda corriente, sino aquello que mas quería en el mundo.
Confiaba el malvado en que nadie devolviera las monedas y el viejo se desesperase para que dejase a un sobrino suyo administrar todos sus negocios.
Todo resultó según lo planeado por el envidioso vecino. Nadie fue capaz de devolver las monedas que el anciano daba de más. Medio rendido en su intento por encontrar una persona honrada, su envidioso vecino aprovechó para enviar al sobrino advirtiéndole cuidadosamente para que devolviese las monedas, pero su avaricia fue más poderosa y se quedó con ellas.
El anciano, deprimido y enfermo, decidió llamar a sus sirvientes antes de morir y les regaló algunos bienes para que pudieran vivir libremente cuando él no estuviera.
Entre ellos se encontraba uno muy joven aún, al que entregó una de aquellas monedas por error. El muchacho, criado a la sombra de aquel justo y sabio señor a quien quería como un padre, vio en lugar de la moneda una poderosa medicina que curaría al anciano, pues aquello era lo que más quería en el mundo y entregó la moneda de nuevo diciendo:
"Toma, señor, esto es para ti; seguro te hará bien".
Efectivamente, aquella simple moneda actuó como el más milagroso de los bálsamos, pues el anciano salto de alegría al haber encontrado por fin a una persona honrada y le llenaba de gozo comprobar que siempre había estado en su propia casa.
Y así, el joven sirviente administro con gran justicia, generosidad y honradez todos los bienes del anciano, quien siguió acompañándolo y aconsejándolo por muchos años.


Saludos desde Venezuela.



  

1 comentario:

  1. Anda confiado el que camina en rectitud y se arropa con la honradez.

    Es más valioso poseer valores que todo el oro del mundo... son los rectos los que buscan con anhelo el rostro de Dios para gozarse en su presencia.

    Si deseas dejarle a tus hijos una herencia valiosa vive en probidad de comportamiento y ellos serán dichosos después de ti.

    Saludos.

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