Si sufres, pídele fuerzas al Señor.
Si lloras de dolor, confiale tus penas.
Si la tristeza se apodera de tu corazón levanta la mirada al cielo.
Si estás perdido, no te angusties, búscalo y lo encontrarás.
Recuerda...
Él es nuestro mejor amigo.
Saludos, desde Venezuela.
Pallas.

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