El camino a la felicidad no es recto.
Existen curvas llamadas equivocaciones, semáforos llamados amigos, luces de precaución llamadas familia...
para recorrerlas con éxito debes tener: una llanta de repuesto llamada decisión, un potente motor llamado amor, un buen seguro llamado fe, abundante combustible llamado paciencia, pero sobre todo un experto conductor llamado DIOS.
Saludos.
Pallas.



No hay comentarios:
Publicar un comentario